Amplificador señal Wifi
Impresionante. Tenía problemas para conectarme a internet con la red wifi de una amiga y he estado probando a amplificar la señal colocando algún objeto metálico delante a modo de parabólica... Los resultados han sido sorprendentes !!! :-)
Se trata simplemente de colocar delante de la antena wifi algún objeto metálico que haga rebotar la señal y la redirija a la antena. Por ejemplo con una bandeja de aluminio para hornear (0,50 €).
En mi caso he colocado la antena en la ventana (cuanto más cerca del aparato emisor de wifi y cuanto menos objetos, muros y paredes tenga que atravesar la señal mejor).
Se trata simplemente de colocar delante de la antena wifi algún objeto metálico que haga rebotar la señal y la redirija a la antena. Por ejemplo con una bandeja de aluminio para hornear (0,50 €).
En mi caso he colocado la antena en la ventana (cuanto más cerca del aparato emisor de wifi y cuanto menos objetos, muros y paredes tenga que atravesar la señal mejor).
Y luego simplemente le he colocado la bandeja a modo de parabólica apuntando hacia el lugar de emisión de la señal.
El aparato de emisión está a unos de 60 metros de distancia !!! En este balcón :-)
Y aún así la ganancia es espectacular:
Antes:
Después:
Antes de ponerlo prácticamente no se podía usar internet porque la señal era tan débil que no identificaba la red. La conexión fallaba constantemente y cuando funcionaba iba lentísima. Ahora la conexión es estable y va a una velocidad muy aceptable, incluso para ver vídeos online y para descargar archivos.
Y todo por 50 céntimos !!! :-)
Cuando no hay nadie
Cuando no hay nadie, tampoco hay nada que lo bloquee. Y, cuando no hay “yo”, tampoco hay “tú” separado. Lo único que hay son voces, rostros, ojos empañados por las lágrimas. Lo único que hay es lo que está ocurriendo. El espacio se llena entonces con todo lo que ocurre. Es por esto por lo que, cuando esa mujer me cuenta su historia, me fundo con ella y yo también quiero regentar un hotelito cerca de la costa. Y ese deseo cala tan hondo en mi interior que conmueve mi corazón y rompo a llorar.
Estoy viendo la televisión. Un hombre que acaba de ganar mucho dinero en un programa dice que, por vez primera, podrá irse de vacaciones con su familia. Ríe, grita y llora de alegría… y también esto ríe, grita y llora de alegría. No hay nada que nos separe. ¡Qué contenta se pondrá mi familia cuando se entere!
En la televisión aparecen imágenes de una hambruna en África. Una niña somalí, toda piel y huesos, mira fijamente, desde sus ojos hundidos, a la cámara. Y, como nada se interpone en la visión de esa pobre niña, me fundo con ella. Y, cuando me veo a mí mismo, ella entra en mí y todo se cura.
Estoy en un tren y, sin motivo aparente, un hombre grande y calvo empieza a gritarme. Creo que está borracho. Tiene el rostro enrojecido por la ira y levanta los puños amenazadoramente. Yo soy ese hombre. Siento la ira, la violencia y, por debajo de todo, la ansiedad, el miedo y la contracción que acompañan toda sensación de identidad separada. Yo he sido ese hombre y ahora vuelvo a serlo. Y él es yo, que ha venido a encontrarse conmigo en la estación de Brighton a las 12 y 23.
Cuando la mujer deja de hablar del hotelito de sus sueños, las lágrimas se desvanecen. Ya no queda, de ellas, el menor rastro. Todo ha desaparecido y empieza un nuevo despliegue.
Cuando acaba el programa de televisión, cambio de canal y aparece la teletienda. La risa, la alegría, el dinero y la familia desaparecen entonces y me quedo fascinado con el número 176387. ¡Qué hermosos colores! Y, cuando me sumerjo en la teletienda no queda, del programa anterior, el menor rastro. Bien podría haber ocurrido hace un millón de años. Esto lo reemplaza todo.
Cuando suena el timbre, dejo atrás la imagen de la niña hambrienta. En la puerta está mi amigo. La niña hambrienta ha desaparecido y, en su lugar, ahora está mi amigo. Y lo más extraordinario es que esto es todo y, al mismo tiempo, no es nada. No es una cosa concreta. Una cosa se ve reemplazada por otra y no hay manera de saber lo que vendrá a continuación. El amigo reemplaza a la niña moribunda, el hermano sustituye al amigo, el dependiente deja atrás al hermano y el gato reemplaza al dependiente. Y todo ello emerge, de manera inocente, de lo Desconocido.
Me alejo del hombre enfadado y la ira se desvanece de inmediato. Es como si jamás hubiese estado ahí. Otra cosa ocupa entonces su lugar, luego otra y después otra más. Aquí hay espacio suficiente para todo. Alegría, ira, miedo, tristeza, risa, lágrimas, etcétera. Todo es aquí bienvenido.
No hay modo alguno de impedir el flujo de la vida. Aquí no hay nadie, sólo la experiencia pura, sin censura ni filtro alguno. De hecho, mal podríamos llamarla siquiera “experiencia”, porque no hay nadie que la experimente. Sólo hay esto sucediéndole a nadie. Nadie llora, nadie se enfada y nadie ve la televisión.
Pero esto no es un vacío. Es un espacio saturado de vida. Un espacio que se ve ocupado por la mujer que quiere dirigir un hotelito junto al mar, por la niña hambrienta y por mi amigo de pie ante la puerta. Tú proporcionas la solidez de la que yo carezco. La historia del tiempo y del espacio ha muerto aquí, pero tú la mantienes funcionando para mí. Aquí no hay nadie pero, cuando entras en escena, “aquí no hay nadie” se revela súbitamente –como todo concepto- falso.
¿Qué es lo que queda, cuando no estás aquí, para ser todo lo que es?
Lo único que queda, cuando el testigo se colapsa en lo testimoniado y la conciencia se funde con todos sus contenidos, es la fascinación profunda y completa ante todo lo que ocurre."
Jeff Foster
De paso
"Se cuenta que un turista americano fue a la ciudad de El Cairo, con la finalidad de visitar a un famoso sabio, el turista se sorprendió al ver que el sabio vivía en un cuarto muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y un banco.
¿Dónde están sus muebles? – preguntó el turista.
Y el sabio, rápidamente, también preguntó:
¿Y dónde están los suyos…?
¿Los míos? – se sorprendió el turista -¡Pero si yo estoy aquí solamente de paso!
Yo también… – concluyó el sabio."
(Extraido del libro "Desapego; Clave de la felicidad", de Thais Alonso)
Con las manos vacías
"¿Por qué te preocupas sin motivo alguno?
¿A quién temes sin razón?
¿Quién podría matarte?
El alma no nace, ni muere.
Cualquier cosa que pase,
pasará por tu bien;
lo que está sucediendo
está sucediendo para bien;
lo que vaya a pasar,
también sucederá para bien.
No debes lamentarte por el pasado
No debes preocuparte por el futuro.
El presente está sucediendo...
¿Qué pérdida te hace llorar?
¿Qué has traído contigo,
¿Qué crees que has perdido?
¿Qué has producido?
¿Qué piensas que se ha destruido?
No has dado nada;
no has traído nada contigo;
cualquier cosa que poseas, la has recibido aquí.
Cualquier cosa que hayas tomado, la tomaste de Él.
Lo que sea que hayas dado, se lo has dado a Él.
Tú llegaste con las manos vacías,
y regrasarás con las manos vacías.
Cualquier cosa que poseas hoy,
pertenecía a otra persona el día de ayer y
pertenecerá a otra diferente el día de mañana.
Erróneamente has disfrutado de esa idea de pertenencia.
Es esta falsa felicidad la causa de sus penas.
El cambio es la ley del universo.
Lo que tú consideras como muerte,
es en realidad la vida.
En cualquier momento podrías ser millonario,
y en el siguiente puedes caer en pobreza.
Tuyos y míos, grandes y pequeños…
borren esas ideas de su mente.
Entonces todo les pertenecerá y todos serán dueños.
Ese cuerpo no les pertenece,
tampoco ustedes son de ese cuerpo.
El cuerpo esta formado por fuego, agua, aire, tierra y
eter, y retornará en estos elementos.
Pero el alma es permanente – así que
¿Quien eres realmente?"
Extraído del blog de Eulalia:
10 características de una relación sana
1.- PRIMERO CONTIGO MISMO
Sólo cuando estás bien contigo mismo puedes estar bien con los demás.
2.- MANEJAR LA SOLEDAD
Sólo cuando manejas tu soledad puedes manejar una relación.
3.- SÓLO SE DA LO QUE SE TIENE
Necesitas valorarte para valorar, quererte para querer, respetarte para respetar y aceptarte para aceptar, porque nadie puede dar lo que no tiene.
4.- PAZ INTERIOR
Ninguna relación te dará la paz que tú mismo no crees tener en tu interior.
5.- LA FANTASÍA GENERA FRUSTRACIÓN
Pretender que otra persona nos haga felices y llene todas nuestras expectativas es una fantasía que sólo trae frustraciones.
6.- AUTONOMÍA
Ninguna realación te brindará la felicidad que tú no construyas.
7.- AUTOSUFICIENCIA
Sólo podrás ser feliz con otras personas cuando, bien convencido, seas capaz de decirle, "no te necesito para ser feliz".
8.- INDEPENDENCIA
Sólo podrás amar siendo independiente hasta el punto de no tener que manipular ni manejar a los que dices querer.
9.- AUTOESTIMA Y MADUREZ
Ámate a ti mismo, madura, y el día que puedas decirle a esa otra persona, "sin ti me lo paso bien", ese día estarás preparado para vivir en pareja.
10.- COMPARTIR
Dos personas que vivan en pareja podrán ser felices sólo cuando se hayan unido para compartir su felicidad, no para hacerse felices la una a la otra.
CONCLUSIÓN: DOS PERSONAS SE AMAN ÚNICAMENTE CUANDO SON CAPACES DE VIVIR LA UNA SIN LA OTRA, PERO DECIDEN VIVIR JUNTAS.
Sólo cuando estás bien contigo mismo puedes estar bien con los demás.
2.- MANEJAR LA SOLEDAD
Sólo cuando manejas tu soledad puedes manejar una relación.
3.- SÓLO SE DA LO QUE SE TIENE
Necesitas valorarte para valorar, quererte para querer, respetarte para respetar y aceptarte para aceptar, porque nadie puede dar lo que no tiene.
4.- PAZ INTERIOR
Ninguna relación te dará la paz que tú mismo no crees tener en tu interior.
5.- LA FANTASÍA GENERA FRUSTRACIÓN
Pretender que otra persona nos haga felices y llene todas nuestras expectativas es una fantasía que sólo trae frustraciones.
6.- AUTONOMÍA
Ninguna realación te brindará la felicidad que tú no construyas.
7.- AUTOSUFICIENCIA
Sólo podrás ser feliz con otras personas cuando, bien convencido, seas capaz de decirle, "no te necesito para ser feliz".
8.- INDEPENDENCIA
Sólo podrás amar siendo independiente hasta el punto de no tener que manipular ni manejar a los que dices querer.
9.- AUTOESTIMA Y MADUREZ
Ámate a ti mismo, madura, y el día que puedas decirle a esa otra persona, "sin ti me lo paso bien", ese día estarás preparado para vivir en pareja.
10.- COMPARTIR
Dos personas que vivan en pareja podrán ser felices sólo cuando se hayan unido para compartir su felicidad, no para hacerse felices la una a la otra.
CONCLUSIÓN: DOS PERSONAS SE AMAN ÚNICAMENTE CUANDO SON CAPACES DE VIVIR LA UNA SIN LA OTRA, PERO DECIDEN VIVIR JUNTAS.
"Verónika decide morir" de Paulo Coelho
"Comenzó a investigar sobre la existencia del alma, leyó algunos libros de ocultismo, hasta que un día terminó encontrando una vasta literatura que describía exactamente lo que ella experimentaba: se llamaba "viaje astral", y muchas personas ya habían pasado por eso. Algunas decicieron escribir lo que habían sentido, y otras llegaron incluso a desarrollar técnicas para lograr que el espíritu se ausentara del cuerpo. Zedka ahora conocía estas técnicas de memoria, y las utilizaba todas las noches para trasladarse al lugar de elección. Los relatos de las experiencias y visiones eran variados, pero todos tenían algunos puntos en común: (...) y luego la paz y alegría de encontrarse flotando en el aire, atada por un cordón plateado al cuerpo, un vínculo que podía estirarse indefinidamente, aun cuando hubiese leyendas (en los libros, naturalmente) que aseguraban que la persona moriría si permitía que se cortara el tal hilo de plata."
"- Exactamente. Esta vez voy a responderte sin rodeos: la locura es la incapacidad de comunicar tus ideas. Como si estuvieras en un país extranjero, viendo todo, entendiendo lo que pasa a tu alrededor, pero incapaz de explicarte y de ser ayudada, porque no entiendes la lengua que hablan allí.- Todos nosotros ya sentimos eso.- Todos nosotros, de una manera u otra, estamos locos."
"- ¿Qué es la realidad?- Es lo que la mayoría de la gente consideró que debía ser. No necesariamente lo mejor, ni lo más lógico, sino lo que se adaptó al deseo colectivo."
"Si algún día pudiese salir de aquí (del manicomio), me permitiría ser loca, porque todo el mundo lo es. Y peores son aquellos que no saben que lo son, porque pasan su vida repitiendo constantemente lo que los otros les mandan."
"Así debéis proceder vosotros; manteneos locos, pero comportaos como personas normales. Corred el riesgo de ser diferentes, pero aprended a hacerlo sin llamar la atención. Concentraos en esta flor y dejad que el verdadero Yo se manifieste.(...)El verdadero Yo es lo que tú eres, no lo que hicieron de ti"
"- Tengo ganas de recomenzar mi vida, Eduard. Cometiendo los errores en que siempre deseé incurrir y nunca me atreví. Enfrentando el pánico que puede volver a surgir, pero cuya presencia sólo me provocará fastidio, porque sé que no voy a morirme, ni siquiera a desmayarme por su causa. Puedo conseguir nuevos amigos y enseñarles a ser locos, para que sean sabios. Les diré que no sigan el manual de la buena conducta sino que descubran sus propias vidas, deseos, aventuras y !que vivan! Citaré el Eclesiastés a los católicos, el Corán a los islámicos, la Torá a los judíos, los textos de Aristóteles a los ateos. Ya no quiero volver a ser abogada, pero puedo servirme de mi experiencia para dar conferencias sobre hombres y mujeres que conocieron la verdad de esta existencia y cuyos escritos pueden resumirse en una única palabra: Vivan. Si vives, Dios vivirá contigo. Si rehúsas correr sus riesgos, Él retornará al distante Cielo y se convertirá tan sólo en un tema de especulación filosófica.Todos sabemos eso. Pero nadie da el primer paso, quizás por miedo a ser llamado loco. Y, por lo menos, este miedo nosotros ya no lo tenemos, Eduard. Ya pasamos por Villete."
"Muchos médicos antes que yo hicieron ya ese estudio, llegando a la conclusión de que la normalidad es apenas una cuestión de consenso; o sea, si mucha gente piensa que una cosa está bien, es correcta, entonces esa cosa para a estar bien y ser correcta."
Ecos
(Algunas citas y textos de aquí y de allá)
(Monólogo justo al final de la película)
"Porque no sabemos el momento en el que moriremos, tendemos a pensar en la vida como en un pozo inagotable. Sin embargo todo ocurre tan sólo un número limitado de veces, y un número muy pequeño en realidad. ¿Cuántas veces más recordarás una particular tarde de tu infancia, que es una parte de tí tan profunda que no puedes ni concebir tu vida sin ella? Quizás cuatro, cinco veces más. Quizás ni siquiera eso. ¿Cuántas veces más verás surgir la luna llena? Quizás veinte. Y sin embargo todo parece ilimitado."
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(No recuerdo de dónde copié esto)
"Nadie es verdaderamente libre si está todavía apegado a bienes materiales, o a lugares, o a personas. Debemos ser capaces de usar las cosas cuando las necesitamos y después renunciar a ellas sin lamentarlo cuando hayan agotado su utilidad. Debemos ser capaces de apreciar y disfrutar de los lugares por donde pasamos y, sin embargo, ir adelante sin angustia cuando se nos llama a otra parte. Debemos ser capaces de vivir en relación de amor con las personas, sin sentir que las poseemos ni que debemos gobernar sus vidas. Todo lo que trates de retener en cautividad te mantendrá cautivo a ti, y si deseas libertad debes dar libertad"
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Dokusho Villalba
"En su fluir el agua no viene ni va.
Viene del agua y va al agua.
No se perpetúa, por eso no se extingue.
Siempre es agua sin forma fija.
Olvidada de sí, está presente en todo."
"...Voy mirándome en los charcos
Yo no necesito espejos
Sé que soy mucho más guapo
cuando no me siento feo..."
De una canción de Fito y Fitipaldis,
me pareció una genialidad :-)
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"El Cuento de Hadas más corto del mundo"
(me llegó en un email)
"Había una vez una muchacha que le preguntó a un chico si se quería casar con ella.
El chico dijo "no". Y la muchacha vivió feliz para siempre, sin lavar, cocinar, planchar para nadie, saliendo con sus amigas, tirándose a numerosos hombres y sin trabajar para ninguno.
Y colorín colorado, el cuento de hadas más corto del mundo, se ha acabado."
:-)
"Te deseo lo suficiente"
Bob Perks
"Te deseo suficiente sol para mantener tu espíritu brillante.
Te deseo suficiente lluvia para apreciar más el sol.
Te deseo suficiente felicidad para mantener tu alma viva.
Te deseo suficiente dolor para que los pequeños gozos de la vida parezcan mucho mayores.
Te deseo suficientes bienvenidas para poder sobrellevar las despedidas.
Te deseo suficientes ganancias para satisfacer tus necesidades.
Y te deseo suficientes pérdidas para apreciar todo aquello que posees."
Going there
Ana en la ventana
¿Quién somos realmente?
Os invito a ver (y a realizar los experimentos de) estos fantásticos videos de Richard Lang basados en el trabajo de Douglas E. Harding. Son un auténtico tesoro de inmediatez y de sencillez para ver lo que realmente somos más allá de los nombres y las formas. Espero que los disfrutéis :-)
Videos de RollerRioja
A comienzos del 2011 unos cuantos locos de los patines creamos la asociación de patinaje Roller Rioja. Estos son algunos videos de ese año (menos el reportaje que nos hicieron en PopularTV el resto son todos de mi propia cosecha... os aseguro que patinar y grabar a la vez no es recomendable... :-)
El Indio y El Mar
Hace años una amiga me envió una postal que mostraba una roca que parecía el perfil de un indio. Esa postal me inspiró este pequeño cuento.
EL INDIO Y EL MAR
Mi tío, que me educó hasta la edad de quince años, era un hombre muy estricto y un buen maestro. Cuando yo salía del tipi por la mañana, me decía: -"Hakadad, observa atentamente todo lo que veas,"- Y por la noche, tras mi regreso, me interrogaba durante una hora -" ¿En qué lado de los árboles la corteza es de color más claro? ¿En qué lado tienen las ramas más regulares?"- Solía hacerme nombrar todos los pájaros nuevos que había visto durante el día. Yo les daba un nombre según el color o la forma del pico... Debo reconocer que cometía muchos errores ridículos. Entonces, por lo general, él me informaba del nombre correcto. De vez en cuando acertaba y él me alababa calurosamente.
Cuando por fin tuve trece primaveras mi tío decidió que ya había dejado de ser niño y que podía acompañarle en la siguiente partida de caza...
Recuerdo aquel día como si aún no hubiese acabado. Llevábamos nueve siguiendo el rastro de aquella manada, que parecía no descansar nunca. El sol ya estaba rojo cuando llegamos a lo alto de la colina y fue entonces cuando vi el mar por primera vez. Nunca podría haber imaginado que hubiese tanta agua junta en ninguna parte del mundo. Aquella llanura de agua, como solía llamarla mi tío, me atrajo como la miel al oso. Pasé lo poco que quedaba de la tarde jugando en ella y mi cabeza se llenó de preguntas. Al caer la noche descargué mi curiosidad sobre mi tío, que respondió pacientemente una por una a todas mis preguntas. Pero de todas ellas, hubo una respuesta que quedó grabada en mi mente como queda el río grabado en la roca. Cuando el fuego de la hoguera estaba casi apagado, pregunté a mi tío, con mi usual inocencia y curiosidad, por qué el agua de la gran llanura no sabía como el agua del arroyo, por qué tenía un sabor tan fuerte y tan desagradable. Él, tras una pausa, tomó aire y me dijo; -"Hakadad, es el sabor de las lágrimas."- Sabía perfectamente la clase de respuestas que usaba mi tío cuando pretendía captar mi atención. Y esta sin duda, era el preludio de una gran historia. Así que eché un par de troncos más al fuego para darle a entender, que quería escucharle. Luego me acurruqué en mi piel de búfalo y, escuché a mi tío.
- - - - -
“Hace muchos, muchos inviernos, nació de entre tu pueblo un niño excepcionalmente fuerte, astuto y noble. Le llamaron Muchos Fuegos porque su nacimiento coincidió con una primavera especialmente fructífera y fecunda. En aquella estación la caza fue muy abundante y por las noches había tantas hogueras en el poblado como estrellas en el cielo.
Ya desde pequeño, Muchos Fuegos destacó como líder por su fuerza y vigor. Se las arreglaba para entender como nadie a los animales y algunos creían que era porque realmente podía hablar con ellos. Lo que todos tenían claro con sólo mirarle a los ojos era que aquel niño, aquel hombre, estaba muy cerca de Wacondah, el Gran Espíritu, y que él le permitía traer la lluvia a su pueblo cuando había escasez de agua y el calor del sol cuando hacía frío. Mientras él vivió nunca faltó la caza y los bosques regalaban sus frutos sin remilgos. Nacieron muchos niños que crecieron fuertes y sanos.
Cuando Muchos Fuegos tuvo la edad suficiente, pasó a ser el jefe de la tribu, aunque realmente todos sentían en sus corazones que él había sido siempre, desde pequeño, su auténtico guía, su líder. La vida fue buena en aquella época y ya nadie hablaba de casualidades: Wacondah quiso que Muchos Fuegos les trajera aquella dicha y felicidad. Y todo continuó así: no había problema que él no supiese solucionar ni conflicto con tribus enemigas del que no saliera victorioso. Su sabiduría era grande y todos solían acudir junto a él cuando necesitaban consejo sobre alguna cuestión, fuese la que fuese.
Así era Muchos Fuegos; un hombre grande, pero hombre al fin y al cabo.
Y como tal, cometió errores. Dicen que un día Muchos Fuegos, consciente de su grandeza, que no había decrecido en absoluto aunque él era ya casi un anciano, empezó a pensar que quizá ni siquiera Wacondah, el Gran Espíritu, sería superior a él. Todos notaron de inmediato aquel cambio y las cosas empezaron a no ser lo mismo. Muchos Fuegos era su pueblo y el pueblo era Muchos Fuegos. Ambos fluían de forma paralela, como debía ser. Por eso la tensión que había aparecido en él, podía verse ahora hasta en los más pequeños detalles de la vida del poblado...
En ese tiempo hubo una boda. Se casaban Lobo de Luna, que era el primogénito de Muchos Fuegos y había heredado en gran parte su vigor y además era muy bello, y Flor de Agua, una joven india que comenzaba a destacar por su sensibilidad y también por su extraña pero irrefutable belleza. Decían de ella que era capaz de fundirse con la naturaleza y hacerse practicamente indistinguible. La llamaban Flor de Agua porque esta sensación era especialmente fuerte cuando se bañaba en el río.
Como era costumbre, tras el día de la unión, el Jefe de la Tribu pasaría cinco lunas a solas con los esposos en el Wakan-Kondáa, que era el lugar más sagrado de la tribu. En aquel diminuto claro de bosque había una gran cascada, voz de los espíritus de sus antepasados, y un inmenso sauce, bajo el cual los recién unidos escuchaban de boca de su Guía todo lo que necesitarían saber para su vida común en el futuro. Allí, durante cinco lunas, adquirieron el conocimiento necesario para saber honrar a su pueblo durante el resto de sus vidas. Tras esto, eran considerados realmente como verdaderos miembros de pleno derecho de la tribu.
Cumplieron perfectamente con el ritual, y cuando volvieron al campamento de invierno para reencontrarse con el resto de la tribu, no podían dar crédito a sus ojos: el poblado había sido arrasado. No cabía duda; habían sido los Choula, sus eternos enemigos. Ellos son los únicos que no raptan a las mujeres ni a los niños pequeños. La nieve, la sangre, las cenizas y los cuerpos se entremezclaban en un macabro amasijo sin márgenes definidos. El espectáculo no podía alcanzar mayores grados de horror y Muchos Fuegos cayó de rodillas en el suelo. No necesitaba explicaciones. El sabía perfectamente el por qué de aquello: había querido desafiar a Wacondah, el Gran Espíritu, sobreponerse al espíritu del río, al espíritu del águila, al viento del bosque... Pero Wacondah había tomado la iniciativa. Una terrible y brutal iniciativa para demostrar la verdadera magnitud de su fuerza. Por eso Muchos Fuegos no fue capaz de reunir valor suficiente para tratar de calmar a Lobo de Luna, que a estas alturas estaba totalmente crispado, con los ojos fuera de órbita y gritando al aire con toda su furia : -"¿Por qué? ¿Qué ha sucedido? ¡Es imposible que ningún explorador les haya detec-tado! ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?..."
Flor de Agua se limitó a escudriñar el macabro paisaje y luego el rostro de Muchos Fuegos. La mirada de ella, que se mantenía en pie, mostraba una extraña mezcla de dolor, amargura, tesón, fuerza y valentía. Su mano derecha estaba extendida hacia adelante como pidiendo desesperadamente una respuesta, pero apretaba su mano izquierda en un puño que adelantaba una fuerza perenne, granos de esperanza, nuevas semillas.
Muchos Fuegos desclavó su mirada de la tierra bajo su rostro y alzó la vista. Luego se puso en pie junto a Flor de Agua y Lobo de Luna. Tomó fuerzas y aliento y les dijo :
-"Pronto los Choula volverán. No descansarán hasta acabar con todos nosotros y saben perfectamente que quedamos tres. Así que no tenéis mucho tiempo. Escuchadme bien. Vosotros sois lo que queda de nuestro pueblo, lo que queda de mí. Os marcharéis de aquí y buscaréis otras tierras. Fundaréis una familia y contaréis a vuestros hijos la historia de su pueblo, lloraréis junto a ellos por vuestros antepasados, les enseñaréis a vivir orgullosos de lo que son y sobre todo, les diréis que forman parte de todo lo que les rodea, que son parte de Wacondah, el Gran Espíritu, pero que estarán más que equivocados si creen que por ser hombres están por encima de las gotas de lluvia, por encima del gorrión, del aire y de los árboles del bosque. Os preocuparéis de que sepan que todos ellos son sus hermanos y aprenderán a crecer a su lado, no por encima de ellos. De esta forma nuestro pueblo no morirá, y yo no moriré. Así que marchaos ya. Llevaréis con vosotros tan sólo vuestros vestidos, alimento y mi canoa y por nada ni nadie en el mundo saldréis de ella en las próximas tres lunas."-
Lobo de Luna sabía muy bien que las palabras de su padre eran sabias. Era consciente de que Muchos Fuegos era conocedor de muchas cosas que él no alcanzaba siquiera a imaginar. Por eso se limitó a tomar la mano de Flor de Agua y abrazar a su padre con el brazo libre ... Luego se marcharon por el río, tal y como su padre les había dicho.
Nunca nadie volvió a ver al anciano, pero dicen que se limitó a sentarse en lo alto de un monte y permanecer inmóvil, llorando por su pueblo, llorando por él. Los que esto afirman dicen también que sus lágrimas saladas comenzaron a inundar el valle y que tanto lloró que pronto logró que su llanto se convirtiera en arroyo, el arroyo en torrente y el torrente en una enorme llanura de agua. Y continúan diciendo que de esta forma el llanto de Muchos Fuegos ahogó a todos los Choula, sus eternos enemigos, y que así consiguió proteger para siempre bajo su llanto la tierra sagrada de su pueblo.
Muchos afirman que aún hoy, en algún lugar, puede verse llorar su rostro inmóvil, petrificado, triste, surcado de arrugas esculpidas con el estilete de su propio llanto y con la mirada atenta, clavada en el horizonte, como si tratara de asegurarse de que aquella canoa sigue su rumbo.
Los que esto dicen afirman también que el anciano está aquí, cerca de nosotros, en algún lugar, pero que no todas las personas son capaces de verle. Aseguran también que para reconocerle hay que haber sentido al menos una vez en la vida una amargura tan profunda como la que él sintió, al menos una vez en la vida la fuerza del grito del águila o el rugido del agua, al menos una vez en la vida el calor de las mantas y la compañía en las noches de invierno; al menos una vez en la vida, por supuesto, la alegría atemporal del que ha conocido, como el indio de piedra, el verdadero valor de la vida y el aliento del alma."
- - - - -
Cuando mi tío concluyó su relato los troncos eran ya cenizas. Los dos nos metimos en el tipi y nos acostamos sin más palabras. Mi tío sabía perfectamente que su silencio haría que yo soñara aquella noche con Muchos Fuegos, Lobo de Luna y Flor de Agua, con la llanura de lágrimas y el rostro de piedra.
EL INDIO Y EL MAR
Mi tío, que me educó hasta la edad de quince años, era un hombre muy estricto y un buen maestro. Cuando yo salía del tipi por la mañana, me decía: -"Hakadad, observa atentamente todo lo que veas,"- Y por la noche, tras mi regreso, me interrogaba durante una hora -" ¿En qué lado de los árboles la corteza es de color más claro? ¿En qué lado tienen las ramas más regulares?"- Solía hacerme nombrar todos los pájaros nuevos que había visto durante el día. Yo les daba un nombre según el color o la forma del pico... Debo reconocer que cometía muchos errores ridículos. Entonces, por lo general, él me informaba del nombre correcto. De vez en cuando acertaba y él me alababa calurosamente.
Cuando por fin tuve trece primaveras mi tío decidió que ya había dejado de ser niño y que podía acompañarle en la siguiente partida de caza...
Recuerdo aquel día como si aún no hubiese acabado. Llevábamos nueve siguiendo el rastro de aquella manada, que parecía no descansar nunca. El sol ya estaba rojo cuando llegamos a lo alto de la colina y fue entonces cuando vi el mar por primera vez. Nunca podría haber imaginado que hubiese tanta agua junta en ninguna parte del mundo. Aquella llanura de agua, como solía llamarla mi tío, me atrajo como la miel al oso. Pasé lo poco que quedaba de la tarde jugando en ella y mi cabeza se llenó de preguntas. Al caer la noche descargué mi curiosidad sobre mi tío, que respondió pacientemente una por una a todas mis preguntas. Pero de todas ellas, hubo una respuesta que quedó grabada en mi mente como queda el río grabado en la roca. Cuando el fuego de la hoguera estaba casi apagado, pregunté a mi tío, con mi usual inocencia y curiosidad, por qué el agua de la gran llanura no sabía como el agua del arroyo, por qué tenía un sabor tan fuerte y tan desagradable. Él, tras una pausa, tomó aire y me dijo; -"Hakadad, es el sabor de las lágrimas."- Sabía perfectamente la clase de respuestas que usaba mi tío cuando pretendía captar mi atención. Y esta sin duda, era el preludio de una gran historia. Así que eché un par de troncos más al fuego para darle a entender, que quería escucharle. Luego me acurruqué en mi piel de búfalo y, escuché a mi tío.
- - - - -
“Hace muchos, muchos inviernos, nació de entre tu pueblo un niño excepcionalmente fuerte, astuto y noble. Le llamaron Muchos Fuegos porque su nacimiento coincidió con una primavera especialmente fructífera y fecunda. En aquella estación la caza fue muy abundante y por las noches había tantas hogueras en el poblado como estrellas en el cielo.
Ya desde pequeño, Muchos Fuegos destacó como líder por su fuerza y vigor. Se las arreglaba para entender como nadie a los animales y algunos creían que era porque realmente podía hablar con ellos. Lo que todos tenían claro con sólo mirarle a los ojos era que aquel niño, aquel hombre, estaba muy cerca de Wacondah, el Gran Espíritu, y que él le permitía traer la lluvia a su pueblo cuando había escasez de agua y el calor del sol cuando hacía frío. Mientras él vivió nunca faltó la caza y los bosques regalaban sus frutos sin remilgos. Nacieron muchos niños que crecieron fuertes y sanos.
Cuando Muchos Fuegos tuvo la edad suficiente, pasó a ser el jefe de la tribu, aunque realmente todos sentían en sus corazones que él había sido siempre, desde pequeño, su auténtico guía, su líder. La vida fue buena en aquella época y ya nadie hablaba de casualidades: Wacondah quiso que Muchos Fuegos les trajera aquella dicha y felicidad. Y todo continuó así: no había problema que él no supiese solucionar ni conflicto con tribus enemigas del que no saliera victorioso. Su sabiduría era grande y todos solían acudir junto a él cuando necesitaban consejo sobre alguna cuestión, fuese la que fuese.
Así era Muchos Fuegos; un hombre grande, pero hombre al fin y al cabo.
Y como tal, cometió errores. Dicen que un día Muchos Fuegos, consciente de su grandeza, que no había decrecido en absoluto aunque él era ya casi un anciano, empezó a pensar que quizá ni siquiera Wacondah, el Gran Espíritu, sería superior a él. Todos notaron de inmediato aquel cambio y las cosas empezaron a no ser lo mismo. Muchos Fuegos era su pueblo y el pueblo era Muchos Fuegos. Ambos fluían de forma paralela, como debía ser. Por eso la tensión que había aparecido en él, podía verse ahora hasta en los más pequeños detalles de la vida del poblado...
En ese tiempo hubo una boda. Se casaban Lobo de Luna, que era el primogénito de Muchos Fuegos y había heredado en gran parte su vigor y además era muy bello, y Flor de Agua, una joven india que comenzaba a destacar por su sensibilidad y también por su extraña pero irrefutable belleza. Decían de ella que era capaz de fundirse con la naturaleza y hacerse practicamente indistinguible. La llamaban Flor de Agua porque esta sensación era especialmente fuerte cuando se bañaba en el río.
Como era costumbre, tras el día de la unión, el Jefe de la Tribu pasaría cinco lunas a solas con los esposos en el Wakan-Kondáa, que era el lugar más sagrado de la tribu. En aquel diminuto claro de bosque había una gran cascada, voz de los espíritus de sus antepasados, y un inmenso sauce, bajo el cual los recién unidos escuchaban de boca de su Guía todo lo que necesitarían saber para su vida común en el futuro. Allí, durante cinco lunas, adquirieron el conocimiento necesario para saber honrar a su pueblo durante el resto de sus vidas. Tras esto, eran considerados realmente como verdaderos miembros de pleno derecho de la tribu.
Cumplieron perfectamente con el ritual, y cuando volvieron al campamento de invierno para reencontrarse con el resto de la tribu, no podían dar crédito a sus ojos: el poblado había sido arrasado. No cabía duda; habían sido los Choula, sus eternos enemigos. Ellos son los únicos que no raptan a las mujeres ni a los niños pequeños. La nieve, la sangre, las cenizas y los cuerpos se entremezclaban en un macabro amasijo sin márgenes definidos. El espectáculo no podía alcanzar mayores grados de horror y Muchos Fuegos cayó de rodillas en el suelo. No necesitaba explicaciones. El sabía perfectamente el por qué de aquello: había querido desafiar a Wacondah, el Gran Espíritu, sobreponerse al espíritu del río, al espíritu del águila, al viento del bosque... Pero Wacondah había tomado la iniciativa. Una terrible y brutal iniciativa para demostrar la verdadera magnitud de su fuerza. Por eso Muchos Fuegos no fue capaz de reunir valor suficiente para tratar de calmar a Lobo de Luna, que a estas alturas estaba totalmente crispado, con los ojos fuera de órbita y gritando al aire con toda su furia : -"¿Por qué? ¿Qué ha sucedido? ¡Es imposible que ningún explorador les haya detec-tado! ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?..."
Flor de Agua se limitó a escudriñar el macabro paisaje y luego el rostro de Muchos Fuegos. La mirada de ella, que se mantenía en pie, mostraba una extraña mezcla de dolor, amargura, tesón, fuerza y valentía. Su mano derecha estaba extendida hacia adelante como pidiendo desesperadamente una respuesta, pero apretaba su mano izquierda en un puño que adelantaba una fuerza perenne, granos de esperanza, nuevas semillas.
Muchos Fuegos desclavó su mirada de la tierra bajo su rostro y alzó la vista. Luego se puso en pie junto a Flor de Agua y Lobo de Luna. Tomó fuerzas y aliento y les dijo :
-"Pronto los Choula volverán. No descansarán hasta acabar con todos nosotros y saben perfectamente que quedamos tres. Así que no tenéis mucho tiempo. Escuchadme bien. Vosotros sois lo que queda de nuestro pueblo, lo que queda de mí. Os marcharéis de aquí y buscaréis otras tierras. Fundaréis una familia y contaréis a vuestros hijos la historia de su pueblo, lloraréis junto a ellos por vuestros antepasados, les enseñaréis a vivir orgullosos de lo que son y sobre todo, les diréis que forman parte de todo lo que les rodea, que son parte de Wacondah, el Gran Espíritu, pero que estarán más que equivocados si creen que por ser hombres están por encima de las gotas de lluvia, por encima del gorrión, del aire y de los árboles del bosque. Os preocuparéis de que sepan que todos ellos son sus hermanos y aprenderán a crecer a su lado, no por encima de ellos. De esta forma nuestro pueblo no morirá, y yo no moriré. Así que marchaos ya. Llevaréis con vosotros tan sólo vuestros vestidos, alimento y mi canoa y por nada ni nadie en el mundo saldréis de ella en las próximas tres lunas."-
Lobo de Luna sabía muy bien que las palabras de su padre eran sabias. Era consciente de que Muchos Fuegos era conocedor de muchas cosas que él no alcanzaba siquiera a imaginar. Por eso se limitó a tomar la mano de Flor de Agua y abrazar a su padre con el brazo libre ... Luego se marcharon por el río, tal y como su padre les había dicho.
Nunca nadie volvió a ver al anciano, pero dicen que se limitó a sentarse en lo alto de un monte y permanecer inmóvil, llorando por su pueblo, llorando por él. Los que esto afirman dicen también que sus lágrimas saladas comenzaron a inundar el valle y que tanto lloró que pronto logró que su llanto se convirtiera en arroyo, el arroyo en torrente y el torrente en una enorme llanura de agua. Y continúan diciendo que de esta forma el llanto de Muchos Fuegos ahogó a todos los Choula, sus eternos enemigos, y que así consiguió proteger para siempre bajo su llanto la tierra sagrada de su pueblo.
Muchos afirman que aún hoy, en algún lugar, puede verse llorar su rostro inmóvil, petrificado, triste, surcado de arrugas esculpidas con el estilete de su propio llanto y con la mirada atenta, clavada en el horizonte, como si tratara de asegurarse de que aquella canoa sigue su rumbo.
Los que esto dicen afirman también que el anciano está aquí, cerca de nosotros, en algún lugar, pero que no todas las personas son capaces de verle. Aseguran también que para reconocerle hay que haber sentido al menos una vez en la vida una amargura tan profunda como la que él sintió, al menos una vez en la vida la fuerza del grito del águila o el rugido del agua, al menos una vez en la vida el calor de las mantas y la compañía en las noches de invierno; al menos una vez en la vida, por supuesto, la alegría atemporal del que ha conocido, como el indio de piedra, el verdadero valor de la vida y el aliento del alma."
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Cuando mi tío concluyó su relato los troncos eran ya cenizas. Los dos nos metimos en el tipi y nos acostamos sin más palabras. Mi tío sabía perfectamente que su silencio haría que yo soñara aquella noche con Muchos Fuegos, Lobo de Luna y Flor de Agua, con la llanura de lágrimas y el rostro de piedra.
La Hoja Borrada
... Soltar el lápiz, levantar la cabeza, y tomar distancia fue todo uno.
Más difícil fue coger la goma de borrar y ... yip, yip, yip... quitarlo todo. Pero no hay color; una hoja en blanco siempre contiene muchísimo más que el mejor de los trazados. En su nada lo contiene todo, promesa de potencial puro, ilusión indomable, posibilidad sin límites... Es como un sueño blanco recién concebido entre orgasmos y sudores, como el silencio expectante justo antes de que se abra el telón... Tatachán !!! Con todos ustedes, la vida !!!
Desde la ventana parece evidente que también hay que reescribir el día; no, nada de panegíricos ni pretenciosas complicaciones; mejor algo cortito y sencillo, que lo simple siempre es lo mejor, algo tipo post-it de nevera: no olvidar sonreír al tendero, mirar el cielo y las nubes con más frecuencia, sentir el viento en la cara, reírme de todo (mínimo 13 veces al día), pensar en algo hermoso justo antes de quedarme dormido...
Ante la hoja en blanco de hoy he pensado, a fin de cuentas, que... no queda más remedio que dudarlo todo, empezando por mí mismo, que con paciencia voy a ir deshaciendo nudos de estómago, garganta y corazón, que hay que descreerse, desarmarse y desaprenderse, que toca rebosarse, rebasarse, reinventarse y recrearse (je, curioso verbo). Y nada de abrir puertas; mejor tirar abajo directamente esos muros grises que las contienen. Acá, en esta existencia, morir a cada instante, y morir del todo, sigue siendo la única manera factible de mantenerse vivo.
La hoja borrada me recuerda a gritos que sólo estamos aquí para crecer, para ver al mirar, escuchar al oír, y sentir al pensar. Así que hoy salgo de caza; cada prejuicio 10 puntos, cada límite autoimpuesto 100, premio especial si me descubro en todo y como todo.
El lápiz vuelve a la mano y la sonrisa al rostro, bajamos la mirada quietamente y con premura volvemos a lo nuestro... Trazo a trazo, con la absoluta naturalidad de lo ineludible, seguimos desarrollando, pian pianito, y casi siempre sin darnos demasiada cuenta, el inasible y loco proyecto de la consciencia en esta recóndita esfera de agua y roca, que obediente danza alrededor de una tenue estrella modesta y vulgar perdida en los arrabales de una pequeña galaxia modesta y vulgar en un lejano rincón de un pluriverso inarbacable...
.. ¿te gusta dibujar? ...
Continuidades
Con muchísima frecuencia las cosas más cercanas y más obvias son, precisamente por estar situadas demasiado cerca de nuestra realidad más palpable y experiencial, las que nos pasan más desapercibidas. Los mayores milagros y los misterios más impactantes son los que componen nuestro mundo más prosaico, nuestra mismísima experiencia diaria en este mundo, en este preciso lugar, y en este mismísimo momento...
Una de estas “obviedades” que se convierten en una inagotable fuente de asombro en cuanto uno les presta un poco de atención es el hecho de que el mundo físico esté constituido por magnitudes continuas.
Una magnitud (es decir, una variable, cualquier cosa que cambie, como pueda ser la temperatura, la altitud, el color, la longitud, la humedad del aire, la presión atmosférica, el peso, el número de bolígrafos que tengo sobre la mesa, etc.) puede ser discreta o continua.
Las magnitudes discretas son las que tienen valores fijos definidos, como por ejemplo el número de bolígrafos que tengo en la mesa, el número de pelos que tengo en la cabeza (el cual, he de decir, decrece muy rápidamente), o el número de hijos que uno tiene. Puedo tener, por ejemplo, 5, 7, 20 ó 57 bolígrafos en la mesa (aunque en ese caso me preguntaría para qué narices quiero yo tantos bolígrafos...), pero no puedo tener medio bolígrafo (0,5) ni una centésima de bolígrafo (0,01), ni tres cuartos de bolígrafo (0,75) (y aquí no cuentan los que han llegado a ese estado de tanto morderlos durante los exámenes...). Del mismo modo uno no puede tener medio hijo (la cada vez más arraigada costumbre de tener un hijo “a medias” es otro tema que escapa a los propósitos de este escrito), ni 5,786 hijos. Típicamente, al representar en un gráfico una magnitud discreta los valores se mueven en escalones (0, 1, 2, 3, 4, etc.), que son los valores fijos que la magnitud puede adoptar.
Hasta aquí el asunto está bastante claro y nuestra mente puede entender y operar con todo esto con mucha claridad (¿o acaso eres tú el salvaje que quiere tener 786 centésimas de hijo?)
Por el contrario las magnitudes continuas son aquellas que podemos expresar con decimales, centésimas, etc., como por ejemplo cuando decimos que Pau Gasol mide 2,15m, que hay una temperatura exterior de 26,7ºC, que el ruido de los bares por la noche no puede sobrepasar los 90,2 db, que la tasa de alcoholemia máxima permitida es de 0,8gr/l de sangre o que la longitud de onda del color rojo es de 0,650 millonésimas de metro. Típicamente, al representar en un gráfico la variación en el tiempo de una magnitud continua lo que obtenemos son curvas, más o menos suaves, que representan las variaciones graduales de la magnitud.
Ocurre que, idealmente al menos, siempre nos podríamos acercar más y más a esa línea (cogiendo un trocito de la gráfica y aumentándolo mucho) y obtener una escala cada vez más y más precisa. Y ahí radica, precisamente (nunca mejor dicho) el gran misterio, el enigma que resulta (a mí al menos) tan difícil de digerir, pues el hecho de que el mundo físico (al menos) esté compuesto en su totalidad de magnitudes continuas nos lleva a unas conclusiones sencillamente sorprendentes.
Pero no vendamos el pez antes de pescarlo, vayamos por partes. Veamos con detalle como se comportan las magnitudes continuas.
Podemos decir, por ejemplo, que ahora mismo la temperatura de la habitación es de 26ºC, pero si dispusiéramos de un termómetro más detallado igualmente podríamos afirmar que es de 26,7ºC, y si tuviésemos un termómetro de laboratorio instalado en nuestra habitación diríamos que la temperatura es de 26,768ºC. Si (idealmente) dispusiéramos de un supermegatermómetro ultrapreciso (que todo llegará) podríamos decir igualmente sin ningún empacho (eso sí, cogiendo mucho aire antes de abrir la boca) que la temperatura es de 26,7682345893ºC.
Y al llegar a alguno de estos niveles de precisión, la temperatura empezaría a bailar en nuestro lector muy rápidamente. Dicho de otro modo, igual pasan horas desde que la temperatura es de 26ºC en tu habitación hasta que sea de 27ºC, pero seguramente no sea necesaria más que una mínima fracción de segundo para que la temperatura pase de 26,7682345893ºC a 26,7682345894ºC. La cuestión es que, en algún nivel de precisión, por muchos decimales que haya que buscar, la temperatura está cambiando constantemente.
Es decir, por un lado siempre, absolutamente siempre, se puede añadir un numerito más. Siempre se puede ser más preciso (al menos, conceptualmente, pero también en la práctica pues históricamente la tecnología crea cada vez aparatos de medición más y más precisos). Dicho de otro modo, el hecho de que una magnitud (como la temperatura) sea continua implica que el nivel de precisión con el que se puede expresar (aunque no siempre medir) es infinito... Al menos conceptualmente (y mientras la ciencia no demuestre lo contrario topándose con algún “nivel fundamental”, en lo cual, por cierto, andan enfrascados hoy en día muchos teóricos de física cuántica), el mismo camino (en cuanto a diferencias de tamaño) que existe desde las galaxias hasta los átomos puede ser vuelto a recorrer tomando a un átomo como si fuera una galaxia (hasta llegar a descubrir los nuevos “miniátomos”), y así no una, sino infinitas veces (esta es la base de la teoría de los universos encajados).
Y, por otro lado, eso implica a su vez (y aquí está el verdadero quid de la cuestión) que siempre se puede encontrar (expresar) un nivel de precisión en el que el cambio de la variable (como, por ejemplo, la temperatura en tu habitación) sea total y absolutamente instantáneo. Glups... ¿Nos damos cuenta realmente de todo lo que esto implica? Dicho simplemente, significa que absolutamente nada es nunca lo mismo, y que nosotros mismos, por mucho que nos cueste creerlo y por mucho que nuestra mente se empeñe en decirnos lo contrario, estamos viviendo en un mundo totalmente nuevo ahora, y ahora, y ahora también. Nunca has sentido dos veces la misma temperatura en tu piel, tu altura no ha sido jamás la misma, nunca has pesado lo mismo, tus ojos no han percibido nunca dos veces el mismo color... ¿Sorprendido?
Ya sé que todo esto es a la vez extremadamente evidente y chocante; veamos otro ejemplo obvio con más detalle; nacemos midiendo más o menos medio metro (o si nos retrotraemos a los primeros momentos tras la concepción podemos hablar de más o menos medio milímetro), en pocos años alcanzamos entre 1,50m y 2,00m. Pero todo ese cambio, obviamente, no se da a saltos (como lo hace una magnitud discreta); no nos despertamos un buen día y nos chocamos contra la lámpara del techo porque medimos 10cm más, sino que es un cambio paulatino, poco a poco, y por lo tanto, constante (piense en la típica curva de una gráfica estatura versus edad). Lo cual significa que no hemos medido lo mismo nunca, que nuestra altitud siempre está cambiando (recordemos que si en lugar de en años o meses queremos ver como crecemos cada segundo, no tenemos más que acercarnos a la gráfica “con una lupa”, es decir, aumentar la precisión).
Y aún otro ejemplo más. Las longitudes de onda de las radiaciones electromagnéticas, como lo es la luz, son magnitudes continuas, lo cual, siguiendo un razonamiento análogo, nos lleva a la simple conclusión de que no hemos visto jamás dos colores iguales (por supuesto que aquí influyen decisivamente la estructura de los órganos de percepción, la fisiología ocular, la bioquímica de la percepción de la luz y los umbrales de percepción, pero a donde voy es a que lo que llamamos “rojo” son en realidad cientos de miles de tonalidades de rojo, cientos de miles de colores distintos, que nuestro ojo, nuestro cerebro y nuestro lenguaje etiquetan y engloban en un cajón llamado “rojo”).
Lo cierto es, como ya han expresado los grandes filósofos de todo tiempo y cultura, que todo cambia a cada instante, todo fluye, todo se regenera a cada momento, muere y nace, muere y nace. Tan sólo la practicalidad, la costumbre, el hábito y la mente analítica cuyo mismo fundamento está basado en otorgar sustancialidad y cierta permanencia a los eventos para elaborar conceptos son los que nos hacen ver estructuras permanentes allí donde en realidad no las hay. Y está muy bien que así sea, pues esa es la función principal de la mente; seríamos absolutamente incapaces de manejarnos en el mundo sin ella (el mismo lenguaje se basa en limitar la inabarcable realidad a pequeños cachitos digeribles con los que poder entendernos. A este respecto, alguien dijo muy acertadamente que “en el mismo momento en el que a un niño le dices que lo que está viendo se llama pájaro, el niño deja de ver el pájaro”, es decir, deja de percibir su totalidad, su constante (re)creación, su absoluta novedad a cada momento). Sin embargo, sería conveniente no olvidar la absoluta convencionalidad, la absoluta relatividad con la que opera nuestra mente (con la que, dicho sea de paso, estamos totalmente identificados la mayoría de nosotros... pero esto es otro tema).
Todo esto, si es cierto en el mundo físico (que es el más objetivo y tangible de cuantos disponemos), lo es con más motivo en las esferas subjetivas del comportamiento, la psicología, el pensamiento, en las cuales, si bien es mucho más difícil (o directamente imposible) trabajar con valores cuantificables, el cambio es muchísimo más fluido, dinámico y diversificado. En pocas palabras, no has pensado jamás dos veces exactamente la misma cosa exactamente de la misma manera (y eso que el 90% de nuestros pensamientos son repetitivos). Recuerda como percibías el mundo cuando tenías 4 años, cuando tenías 10, ahora que tienes 34 (vale, esa es la edad que tengo yo, tú párate en la que tengas). Sin duda toda tu fenomenología subjetiva interna, tu forma de percibir, tu forma de pensar, tus estructuras mentales, tus emociones, tus deseos, han cambiado, y mucho, y sin duda no lo han hecho a saltos, sino de una manera absolutamente continua, muy poco a poco, hasta el punto que podemos afirmar también que no volverás a ver el mundo de la misma manera en que lo veías, digamos por ejemplo, antes de empezar a leer este artículo, y ello por la sencilla razón de que hace unos minutos todo esto no estaba en tu mente y no formaba parte de “ti”. (Vaya, no me malinterpretes; no es que sea tan pretencioso como para pensar que tras leer esto tu vida cambiará radicalmente, aunque, sin duda, como digo, “no volverás a ser el mismo”, je je. No, no. Si te tocase la lotería seguramente sí que experimentarías una gran transformación instantánea... aunque estaría por ver si a mejor o a peor..., leer este artículo, me temo, no dará para tanto).
Como digo, el cambio en el nivel psíquico (el cambio en la personalidad, en suma), por mínimo que pueda parecer, se produce siempre, cada vez que parpadeamos y volvemos a abrir los ojos, cada vez que giramos la cabeza, cada vez que respiramos, instante tras instante tras instante.
Que duda cabe de que todo esto no es ni mucho menos ningún descubrimiento nuevo; como decía, todas las grandes tradiciones filosóficas de prácticamente todas las culturas han expresado estas ideas de un modo u otro: todo fluye, nada permanece, todo cambia. El tema de la “impermanencia” es una de las cuestiones básicas en el budismo. Y dentro del budismo Vajrayana (la vertiente tibetana), concretamente en uno de sus textos más antiguos y fundamentales, el Bardo Trödhol, encontramos constantemente la idea de que todo nace y todo muere a cada momento.
Sin embargo, aunque podamos llegar a entender estas cuestiones conceptualmente, ¿somos realmente capaces de interiorizarlas? ¿Somos capaces de, una vez reconocida su verdad, hacer que formen parte de nuestra forma de estar en el mundo? ¿Estamos preparados para “ver” las cosas tal y como son...?, “¿How far down the rabbit hole do you want to go?” (je, je).
Y... después de todo esto, y si, contra todo pronóstico, has llegado hasta aquí leyendo esta tentativa de ensayo (reconozco que tiene cierto aroma a tostón y bastante tufo a panegírico postmoderno...) me atrevo a preguntarte... si todo, tanto dentro como fuera de ti, tanto en tu mundo objetivo como en tu mundo subjetivo, cambia constantemente instante tras instante ¿dónde está exactamente esa entidad tan sólida y evidente a la que llamamos "yo"?... ¿Quién o qué es “yo”?...
Moraleja:
La próxima vez que te pillen al volante con dos copas de más no olvides preguntar al señor guardia en base a qué grado de precisión en la escala de medición etílica te están poniendo la multa... Quien sabe, igual poniendo más decimales el 0,8 pasa a ser un mero 0,7999999 y te dejan marchar de rositas... :-)
Malabares con 3 bolas (1 de 4)
CASCADA
El truco de malabares por excelencia y lo primero que se suele aprender... normalmente a costa de unas cuantas mandarinas espachurradas. Cuando empieza a salir bien es cuando uno se plantea por primera vez cambiarlas por bolas de malabares... 8)
CASCADA INVERTIDA
Ni más ni menos que la anterior en "cámara hacia atrás" (como en el supercinexín 8).
En la Cascada normal todos los lanzamientos se hacen "por dentro" mientras que en la invertida se hacen "por fuera".
PING PONG
Haciendo este truco uno tiene la sensación de ser un reloj de pared.
Se trata de lanzar "por fuera" siempre la misma bola.
MEDIA DUCHA
No, no, no es por ahorrar agua ni que uno sea un guarro que se medio-duche 8) ; "Media Ducha" es el nombre genérico que reciben varios patrones que se caracterizan porque las bolas llevan un recorrido circular. Esta resulta de lanzar "por fuera" siempre con la misma mano.
MEDIA DUCHA POR ARRIBA
Misma idea, pero con una mano girada y arriba
Malabares con 3 bolas (2 de 4)
EL GATO
Miau! Cascada normal cogiendo y lanzando las bolas con las manos giradas.
BAJO LA PIERNA
Muchas veces uno está lidiando con un truco que no sale y de pronto alguien te da algún pequeño consejo y... magia, es la clave que necesitábamos para que nos saliera. Este fue para mí el caso con este truco. Alguien me dijo "no se trata tanto de pasar las bolas bajo la pierna, sino de meter la pierna dentro del patrón de las bolas". Que gran consejo!! 8)
WIND MILL
Una mano hace los lanzamientos "por fuera" mientras que la otra los hace "por debajo" de la otra mano.
CAJA
Las dos manos lanzan a la vez (es un truco "síncrono"); una en columnas y la otra de una a otra mano, alternativamente.
MILLS´ MESS
Una (gran) distorsión de la cascada normal.
Malabares con 3 bolas (3 de 4)
COLUMNAS
Las columnas se pueden hacer de muchas maneras. En este caso la bola central es lanzada alternativamente con cada mano.
FAKE
Las bolas llevan el mismo patrón que en el anterior, sólo que una no la lanzamos nunca (de ahí su nombre, "fingido").
Forma parte de una gran cantidad de trucos que responden todos a la notación de 4-2, que significa que dos bolas se lanzan con la misma mano (4) mientras que la tercera bola está permanentemente en la otra mano y no se lanza nunca (2). En este caso las 2 bolas manejadas por la misma mano se lanzan en columnas.
FACTORY
Curioso patrón de "malabares cuadrados".
YO YO
Otro truco 4-2 con efecto "antigravedad". Es igual que el Fake, simplemente poniendo la bola que no se lanza encima de una de las de las columnas.
CRUZADO
Otro llamativo 4-2. En este caso las 2 bolas manejadas por la misma mano se lanzan "por dentro" en lugar de en columnas.
SATÉLITE
En este 4-2 la bola permanente "orbita" alrededor de las otras dos. Como en el anterior, las 2 bolas manejadas por la misma mano se lanzan también "por dentro".
Malabares con 3 bolas (4 de 4)
DÚPLEX POR DENTRO
Cuando una misma mano recoge o lanza más de una bola a la vez ser habla de "multiplex". Si son 2 bolas, pues se trata de un "dúplex".
En este caso se realizan "dúplex" alterativamente con cada mano.
DÚPLEX POR FUERA
Aquí las bolas del "dúplex" se lanzan "por fuera", como en la cascada invertida, al igual que la bola que le sigue. Es decir, todos los lanzamientos de la mano derecha son "por fuera".
DETRÁS DE LA ESPALDA
Este truco me cuesta especialmente. Por ahora soy capaz de hacer lo que veis, lanzar tímidamente alguna bolita por la espalda de vez en cuando, pero se pueden hacer por detrás todos los lanzamientos !!! 8/
A ver si de aquí al 2015...
423
Otro truco con efecto "antigravitatorio".
Malabares con 4 bolas
FUENTE
Este es el patrón básico con 4 bolas. Aunque es difícil apreciarlo, en realidad cada mano maneja un par de bolas que nunca llegan a cruzarse. Esta fuente se consigue con todos los lanzamientos 4´s "por dentro" y de manera asíncrona.
PARALELAS
Misma idea que en la fuente, solo que esta vez los 4´s se lanzan de manera síncrona, lo cual se representa como (4,4)
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