Manfred, el "Alemán de Camelle", llegó a este pueblo del litoral gallego en 1962. Desde entonces vivió en una chabola construida en la costa por las gentes del lugar, sin más vestido que un taparrabos, y dedicó su tiempo a constuir el museo que la circunda, a base de ramas, raíces, piedras y redes que él mismo recogía. A todos sus visitantes les pedía un dibujo y charlaba amablemente con ellos. Siempre solitario, poco hablador, estrafalario, artista y trabajador, anacoreta pero muy culto se convirtió en un ser muy querido por los vecinos.
Con el desastre del Prestige ocurrido en las costas gallegas a partir de noviembre del 2002 el "Museo del Alemán" quedó completamente destrozado, cubierto de chapapote. Manfred, que ya se encontraba en un delicado estado de salud, murió el 29 de diciembre a los 66 años, tras invadirle la tristeza al ver su mar y su obra embadurnada por la marea negra. Esperaba fundirse con el mar en alguna incierta hora.
"Yo soy agua", decía.
Manfred, tu recuerdo nos hace más libres.
Descansa en paz.


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